viernes, 19 de junio de 2015

Voces de la calle

Ah, no, yo prefiero donde al menos logre entender algo. Me esforcé bastante estudiando alemán, pero en el metro de Berlín casi nadie habla. De vez en cuando aparece el mismo homeless de siempre o se suben, autoritarios, los controladores de tiquetes: los únicos que gritan. 

En Ciudad de Mexico, en cambio, enciendo el radio y todo lo capto. Me subo al metro y un vagonero hippie, llegando a la estación Villa de Cortes, pregona a grito herido la última biografía de Hitler a diez pesos. El muy astuto vendió tres biografías. Él genera más lectores que Conaculta. 

Llego a la casa y oigo por la ventana una orquesta andante de Oaxaca recorriendo mi barrio: niños con trompetas y tambores de restaurante en restaurante a ver quien les avienta una moneda.