lunes, 15 de junio de 2015

Oración a Alfonso Reyes


Si orar es hablar en voz alta, don Alfonso, elevo esta plegaria a su naturaleza epistolar con el afán de comunicarme con usted en algún punto del cosmos palpitante o en algún pliegue de la luz. Repetiré su nombre según varios significados a la manera de una divinidad mitológica, con la intención de repartirlo y unirlo dentro del lenguaje (que otros llaman el universo)
Alfonso,  de la primera letra del alfabeto griego: alpha; Alfonso, del Aleph de la Cábala hebrea: sustancia primigenia del universo, padre sostenedor del universo; Alfonso, según un diccionario de astronomía, es el único valle de la luna en palpitante actividad volcánica y en el que posiblemente haya alguna forma de vida (pienso en “aquel valle de la luna donde está el tiempo que desgastan los sueños”). Alfonso o Ildefonso, de acuerdo a un diccionario etimológico hispánico, dispuesto al combate, al combate con el lenguaje y con la vida porque “vivir es esforzarse”, aunque más bien sea un dejarse resbalar o caer por los pliegues más cómodos del universo así como usted lo intuyó en su “Exégesis en marfil”. Alfonso, Alfonso X el sabio de esa España variopinta cruzada por todas las culturas del Mediterráneo; Alfonso, Alfonso Reyes emparentado hasta con los filipinos del Asia, Alfonso mexicano con la X en la frente, Alfonso universal, 
Danos hoy la frase, la máxima de cada día
Perdónanos al copiarte y no citarte
Déjanos caer en la tentación de parafrasearte
Líbranos de la mediocridad.

AMEN