viernes, 15 de mayo de 2015

Presentación en México de Comprensión de España



Ante todo, agradezco a la Dra. Alicia Reyes y a su equipo, Eduardo y Alejandro Mejía especialmente, por administrarnos, por permitirnos el espacio de la Capilla Alfonsina, donde he consultado notas de prensa y revisado epistolarios inéditos; he llegado a preguntarme si en esta casa de la colonia Condesa de la Ciudad de México, entre infolios olvidados, acaso no esté también escondido un Aleph...

Como la escritura es un “abuso de la palabra”, empiezo por decir que esta antología ha sido largamente platicada, y que ha nacido de una clase con Liliana Weinberg, quien hoy ha tenido la generosidad de acompañarnos. Liliana tiene varios libros sobre el ensayo hispanoamericano. Si se me permite la metáfora, ella es como una jinete de la pampa argentina que nos ayuda a conducir este centauro de los géneros que es el ensayo y que es Alfonso Reyes mismo.

El ejercicio de la antología –que alcanza por momentos la temperatura de la creación según el propio Reyes– es imprescindible para elaborar una tesis doctoral.

(Un paréntesis: Entre los consejos para elaborar una tesis, yo creo que el principal es elegir un asunto que nos apasione; un tema del que hablemos mucho con nuestros colegas y que al escribirlo –insisto: escribir es un abuso de la palabra– nos sea de algún modo familiar. La redacción de mi tesis doctoral, que acabo de culminar y que está en manos de mi asesor, no hubiera sido posible sin Diana –Dianis–, sin su amorosa compañía. Pregúntele: hasta dormido le hablo yo de Reyes y de España. Ella, por suerte, me escucha o simula escucharme…).

Yo no soy español ni mexicano de nacimiento. Pero comparto la cultura de ambos países en la medida en que comparto la misma lengua. Nuestra cultura hispanoamericana desafía cualquier demagogia nacionalista, pues se compone de veinte naciones o repúblicas. La pretensión de una “cultura única” no es sino una “pretensión”. 

 Admirar no es propiamente una virtud. Si el estudio de la obra Reyes conlleva al estudio de España, ante todo hay que tener presente que Reyes jamás consideró a España como la “madre patria”. Nunca dijo esas banalidades –demagogia de político de pueblo. Les voy a leer un fragmento de su pequeño ensayo –incluido en este librito– titulado “Una epidemia retórica”, para que vean:


 Nos hartamos de llamarla "Madre", y la España de hoy no es nuestra "Madre" ni nos aguanta ya en el regazo. La España de hoy es algo como nuestra prima carnal, y mejor nos quiere para camaradas de su graciosa y nueva infancia, que no para novios oficiales de ramito en la solapa y sombrero y faldón ridículos […]. América es muy distinta de España, pero que es, en la tierra, lo que más se parece a España; que, donde todos hablan ya en francés o en inglés, sólo nosotros nos hemos quedado hablando, español; que ambos, los de allá y los de acá, tenemos muy poca paciencia, y que nos está muy bien un Océano de por medio; que la fraternidad es cosa natural, y que hasta puede llegar a ser muy molesta, pero, que es inevitable siempre, por, lo cual mejor es tratarse y conocerse que no hacerse amagos desde lejos; que la verdadera fraternidad excluye las continuas protestas de mutuo amor […].